Sesión n.º 1

Sesión n.º 1
Definimos el problema o la dificultad, y te digo cómo puedo ayudarte. A menudo, el desbloqueo de la situación se produce incluso en esta primera sesión.
Sesiones de la 2.ª a la 5.ª
En esta etapa desbloquearás tu situación de malestar y generarás el cambio de percepción que necesitas. Este desbloqueo lo producirás a partir de técnicas específicas que aplicaremos a tu dificultad o transtorno en función del protocolo que paute la terapia breve estratégica. Las sesiones son quincenales, y en cada una de ellas evaluaremos tu progreso y reajustaremos los objetivos.
A partir de la 6.ª sesión (hasta una media de 20)
En esta etapa convertirás el cambio de percepción en un aprendizaje duradero. Para ello, sesión tras sesión, evaluaremos tus avances a la hora de construir un estado de equilibrio estable y funcional a la hora de gestionar la realidad. Los encuentros dejan de ser quincenales y, progresivamente, los iremos espaciando en el tiempo (mensuales, bimensuales, trimestrales, etc.).


La terapia breve estratégica aplica protocolos y estrategias de actuación terapéutica científicamente avalados. Desde su fundación, el CTS de Arezzo ha estudiado y sistematizado más de 20.000 casos clínicos, con un porcentaje medio de éxito del 90%. Sus protocolos de actuación son tan potentes que resuelven de manera rápida y efectiva problemas que la psiquiatría y otras psicoterapias no saben cómo curar.
De hecho, muchas personas que consideran sus trastornos irresolubles acuden a la terapia breve estratégica para tratarse.
Trastornos de ansiedad
Trastornos de alimentación
Problemas de abusos de Internet
Problemas sexuales
En la infancia y adolescencia
Depresión

La terapia breve estratégica es una terapia comprometida con los resultados, es decir, está orientada a que soluciones en un tiempo breve el problema o dificultad que traes a consulta.
Con la terapia breve estratégica aprenderás que tu malestar tiene que ver, sobre todo, con tu manera de percibir lo que te sucede. Por eso, esta terapia te ayudará a que seas más flexible en la interacción contigo, con los demás y con el mundo. También a que evites caer en las psicotrampas que te tiende tu malestar.
La terapia breve estratégica es una técnica rigurosa que se ciñe a protocolos científicos, pero que a la vez sabe adaptarse al paciente. De ahí que, sesión tras sesión, evaluemos tu progreso y en qué medida estás consiguiendo tus objetivos.
A diferencia de otras terapias, en la terapia breve estratégica las citas son quincenales. Excepcionalmente, como en algunos trastornos graves de alimentación, el seguimiento puede ser semanal.
Además de introducir cambios en tu vida, la terapia breve estratégica te ayudará a que ese aprendizaje forme para siempre parte de tus recursos personales. Eso te será de gran ayuda para evitar recaídas y aumentar tu confianza cuando debas resolver problemas en otras esferas de tu vida.

Luisa llevaba varios meses sintiendo una ansiedad tal que la incapacitaba para afrontar su día a día. Cuando le daba el ataque, sufría palpitaciones, ahogos, sudoración, taquicardia y mareos. A pesar de que intentaba controlar su pánico, el resultado final siempre era el mismo: perdía el control sobre sí misma. Por esa razón, empezó a evitar muchas situaciones cotidianas que le eran placenteras, incluso con la familia o los amigos: tenía miedo de que, de repente, le diese el ataque de ansiedad.
En la 1.ª sesión, analizamos cuáles eran las psicotrampas en que caía cuando intentaba solucionar su problema. A la vista de sus ataques de ansiedad, acordamos que sería bueno que escribiera lo que en terapia breve estratégica llamamos el diario de a bordo, que es la primera maniobra de intervención para este tipo de problemas.
Luego, sesión tras sesión, fuimos aplicando el protocolo de tratamiento específico que marca la TBE para este trastorno.
Luisa avanzó mucho y en un tiempo muy corto. En la 2.ª sesión ya se sintió mejor y, entre la 3.ª y la 4.ª, comenzó a enfrentarse a situaciones impensables hasta entonces: estar sola en casa, conducir sin llamar a algún familiar, pasar por túneles, viajar en metro, etc. Tras 10 sesiones dimos la terapia por concluida: Luisa ya disponía de las herramientas necesarias para gestionar su pánico y, sobre todo, había aprendido que el miedo es tan necesario como imposible de erradicar.
A Jimena y Carlos los derivó su médico de familia a mi consulta. Tenían dos hijos y el más pequeño, Mateo, de 3 años, estallaba en una rabieta en cualquier lugar y en el momento más inesperado. Por más que lo intentaban, no encontraban manera alguna de tranquilizarlo o de razonar con él; nada servía: el chico se lanzaba al suelo, lloraba, pataleaba, golpeaba… Ver a su hijo fuera de sí, los desesperaba.
En la 1.ª sesión les explique que la terapia breve estratégica, en particular si los niños o las niñas son tan pequeños, recomienda lo que denomina terapias indirectas. Eso quería decir que yo los guiaría para que se convirtieran en coterapeutas de Mateo y supieran cómo intervenir directamente sobre él. De paso, como yo no vería al niño, ellos conservarían su autoridad en casa y aprenderían a gestionar mejor su relación familiar.
En la 2.ª sesión identificamos un problema: Jimena y Carlos hablaban tanto sobre las pataletas que casi no tenían otro tema de conversación. Les expliqué que hablar de manera tan obsesiva sobre un problema, en vez de arreglarlo, suele terminar realimentándolo y reforzándolo. Por tanto, acordamos que dejarían de hablar entre ellos de lo que pasaba con Mateo.
La intensidad de las rabietas empezó a disminuir, así que en la 3.ª sesión diseñamos una modalidad comunicacional específica para la familia. La idea era que Jimena y Carlos supieran relacionarse con Mateo de otro modo y, sobre todo, evitar que él acaparara tantísima atención; eso obligaría al niño a iniciar su propio cambio. Entre la 4.ª y la 7.ª sesión trabajamos en perfeccionar la dinámica comunicacional familiar. Tras la 8.ª sesión fue innecesario seguir reuniéndonos: las rabietas de Mateo ya eran historia.

