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¿En qué nos parecemos a las mulas?

Fábula Mula - Soluciones Intentadas - Terapia Breve Estratégica

¿En qué nos parecemos a las mulas?

Fábula Mula - Soluciones Intentadas - Terapia Breve EstratégicaUna antigua fábula griega nos cuenta la siguiente historia:

Una mula todas las mañanas llevaba una carga de leña desde la granja en el valle hasta la cabaña en la montaña, pasando siempre por el mismo sendero a través del bosque, subiendo por la mañana y regresando al anochecer. Una noche, durante una tormenta, un rayo derribó un árbol que obstruyó el sendero. A la mañana siguiente la mula, caminando por su habitual trayecto, tropezó con el árbol que le impedía el camino. La mula pensó: «El árbol no debe estar aquí; está en el lugar equivocado» y continuó hasta golpear su cabeza contra el árbol, imaginando que este se desplazaría, ya que ese no era su puesto. Entonces la mula pensó: «Quizá no he dado un golpe lo suficientemente fuerte»; pero el árbol no se movía. La mula insistió repetidamente.

Cuando se nos presenta un problema, intentamos buscar la mejor solución; sin embargo, en ocasiones, esa misma solución que ponemos en marcha es la que nos atrapa y hace que el problema persista. ¿Por qué sucede eso? Por una razón bastante comprensible: tendemos a aplicar soluciones viejas a la hora enfrentar problemas nuevos, sin tener en cuenta si las estrategias que funcionaron hace algún tiempo son las idóneas para resolver los obstáculos o dificultades que tenemos hoy.

Los seres humanos tenemos dificultades para cambiar nuestro modo de actuar. Por eso, si una estrategia nos funcionó una vez —o varias— para resolver un determinado problema, tenemos la esperanza de que siempre funcione, sea cual sea el problema y el contexto en el que la intentemos. Es más: si esa estrategia falla, creemos que es solo una cuestión de insistencia hasta que la estrategia por fin funcione y resolvamos el problema. Probablemente, por esa razón nos sorprendemos tanto cuando comprobamos que, en vez de mejorar la situación, la empeoramos.

¿Por qué obstinarnos, como la mula, en repetir una solución que no funciona?

En la terapia breve estratégica llamamos «soluciones intentadas» a aquellas que ponemos en marcha para resolver un problema y que no resultan exitosas, que hacen que este persista (o incluso que se agrave). El problema, como sostiene Giorgio Nardone, no es equivocarse, sino persistir en la equivocación:

Errar es humano, pero es la incapacidad de modificar los propios errores lo que vuelve las situaciones irresolubles.

Es decir: si nos obstinamos —como la mula del cuento— en intentar soluciones que no arreglan el problema, lo que estaremos haciendo es construir una patología, que incluso puede ser grave. Por ello, para salir del círculo vicioso, lo primero es analizar qué ha intentado hacer la persona para solucionar el problema. También qué han probado quienes la rodean.

Con esta información, los psicoterapeutas estratégicos investigamos cómo funciona el problema y buscamos una palanca que permita iniciar el cambio, es decir, interrumpir ese círculo vicioso que alimentan las viejas soluciones intentadas. Además, sesión tras sesión, diseñamos estrategias específicas que ayuden al paciente a modificar la percepción de la realidad que le genera malestar, y que así no se vea obligado a reaccionar de un modo disfuncional. O dicho de otro modo: si hay árboles en el camino, le ayudamos a encontrar caminos alternativos para sortearlos.

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